{"id":256,"date":"2025-10-17T11:58:01","date_gmt":"2025-10-17T11:58:01","guid":{"rendered":"https:\/\/mirarepublica.org\/?p=256"},"modified":"2025-10-17T11:58:01","modified_gmt":"2025-10-17T11:58:01","slug":"el-papel-de-la-familia-en-la-sociedad-actual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mirarepublica.org\/?p=256","title":{"rendered":"El Papel de la familia en la sociedad actual"},"content":{"rendered":"<p>Numerosos estudios y algunas experiencias realizadas en pa\u00edses \u00abdesarrollados\u00bb demuestran que los ni\u00f1os, los adolescentes y los j\u00f3venes consideran a la familia como uno de sus valores prioritarios. Seguramente existen muchas razones para que ello sea as\u00ed. Una de ellas es quiz\u00e1 que el ser humano reclama consciente o inconscientemente sus derechos y la familia, en el sentido pleno de la palabra, es uno de ellos. Otra raz\u00f3n podr\u00eda estar relacionada con la vulnerabilidad. Las sociedades que llamamos \u00abdesarrolladas\u00bb propician aparentemente la prepotencia. Sin embargo, en ellas, todo ocurre demasiado deprisa, sufren los huracanes del mercado que arrasan todo lo que no sea dinero, est\u00e1n desbordadas de informaci\u00f3n, pero han olvidado \u00abconversar\u00bb, y los medios realizan con personas experimentos propios de cobayas,&#8230; todo ello puede estar creando seres m\u00e1s vulnerables de lo que percibimos conscientemente.<\/p>\n<p>Entonces, los ni\u00f1os y los j\u00f3venes buscan en la familia ese punto de referencia y esa seguridad que necesitan para su desarrollo y un espacio en donde se les acepte, se les valore y se les quiera por lo que son y no por lo que tienen, y poder construir a partir de ah\u00ed la imprescindible autoestima.<\/p>\n<p>Por otro lado, los cambios que suceden fuera de ella, tanto en su entorno m\u00e1s cercano como a nivel mundial: los altos \u00edndices de desempleo; la mejora del nivel de formaci\u00f3n de la mujer; los avances tecnol\u00f3gicos; el desprecio de ciertos valores humanos; la valoraci\u00f3n desproporcionada de lo material; los movimientos migratorios; los cambios en la relaci\u00f3n entre los ciudadanos y el Estado, o el constante y vergonzoso aumento de la brecha entre ricos y pobres.<\/p>\n<p>Y, por supuesto, la globalizaci\u00f3n: ese fen\u00f3meno que se empez\u00f3 a contemplar a finales de los 80, con prudencia y hasta con temor, por las personas comprometidas con el desarrollo humano y que ha saltado ahora a la calle.<\/p>\n<p>Transformaciones que var\u00edan sensiblemente los indicadores que reflejan diversos problemas sociales. Las pol\u00edticas p\u00fablicas deben afrontar estos cambios sin olvidar que la familia es un \u00e1mbito eminentemente privado y, sobre todo, siendo conscientes de que si se somete a los l\u00edmites que marcan las prioridades macroecon\u00f3micas no lograr\u00e1n resolver de forma justa la variedad de situaciones que se plantean.<\/p>\n<p>Independientemente de lo que la familia supone para el desarrollo individual de la persona, ser\u00eda bueno plantearse lo que debe cambiar y lo que conviene mantener, qu\u00e9 actitudes y h\u00e1bitos son necesarios para que no se le arrebate a la familia su protagonismo y se coloque de nuevo al ser humano en el centro de la sociedad.<\/p>\n<p>La diversificaci\u00f3n de actores que intervienen en la familia, junto al aumento del n\u00famero y de la fuerza de los factores que influyen desde el exterior, demandan el paso de una cultura dirigista y proteccionista, hacia otra basada en valores como la participaci\u00f3n real, la descentralizaci\u00f3n, el compromiso personal, la corresponsabilidad, el pluralismo y la tolerancia.<\/p>\n<p>D\u00eda a d\u00eda, crece la participaci\u00f3n p\u00fablica de las organizaciones civiles, que reclaman una democracia mucho m\u00e1s all\u00e1 de la representaci\u00f3n en los partidos pol\u00edticos y que confirman que tanto la participaci\u00f3n y el compromiso de todos, como la descentralizaci\u00f3n de los recursos y de las decisiones, supone la concreci\u00f3n de los derechos humanos y es la v\u00eda adecuada para evitar la creaci\u00f3n de sociedades excluyentes y deshumanizadas.<\/p>\n<p>Es obvio que esto tan f\u00e1cil de decir supone procesos complejos, transformaciones lentas y grandes esfuerzos a todos los niveles. Es una cultura que debemos construir entre todos y cada uno de los miembros de la sociedad, y la familia es excelente proveedora de las herramientas necesarias para ello.<\/p>\n<p>Debemos perder el miedo a proponer un h\u00e1bito razonable de autoexigencia, transmitir que el ser humano puede mejorar siempre en todas las \u00e1reas de su desarrollo, el conocimiento, los sentimientos, los valores, las habilidades&#8230; De modo que se conozca que se puede dar m\u00e1s, que existen mejores maneras de ser, de sentir, de relacionarse, de comportarse, de apreciar lo bello y de crearlo&#8230; Fortaleciendo as\u00ed lo que debe ser m\u00e1s importante: el ser humano que decide hasta donde va a permitir que los factores externos le agredan o le manipulen.<\/p>\n<p>Si, por poner un ejemplo, no logramos entender que hay diferentes tipos de personas dentro de una misma familia y enriquecernos por ello, \u00bfc\u00f3mo vamos a ser capaces de aceptar los diferentes or\u00edgenes raciales, o \u00e9tnicos, que componen la sociedad y que ser\u00e1n cada vez m\u00e1s numerosos?<\/p>\n<p>Si en el \u00e1mbito familiar, donde suceden los consensos y los desencuentros m\u00e1s estrepitosos, no logramos analizar los conflictos y transformarlos, para que no \u00abhagan da\u00f1o\u00bb a ninguna de las partes. Si no aprendemos a resolver, en lugar de a vencer, que sospecho es lo que mayoritariamente se ha ense\u00f1ado hasta ahora, \u00bfc\u00f3mo podremos afrontar los numerosos conflictos que surgen permanentemente en \u00e1mbitos mucho m\u00e1s complejos?<\/p>\n<p>Si ante un problema concreto en la familia -econ\u00f3mico, de desintegraci\u00f3n familiar, de fracaso escolar, o ante una enfermedad terminal- no somos capaces de crear autom\u00e1ticamente \u00abredes de solidaridad\u00bb que nos ayuden a afrontarlo, \u00bfc\u00f3mo vamos a ser solidarios en una aldea de 7.500 millones de habitantes?<\/p>\n<p>Si no ejercitamos una verdadera democratizaci\u00f3n de las relaciones entre los miembros de la familia, tanto entre g\u00e9neros como entre generaciones fomentando un di\u00e1logo horizontal donde todas las opiniones sean tenidas en cuenta y se trabaje por una congruencia entre los derechos y las obligaciones, \u00bfc\u00f3mo lo lograremos en la escuela, en la comunidad, en el trabajo, en el municipio&#8230; en el planeta?<\/p>\n<p>Si no damos a los m\u00e1s j\u00f3venes la importancia que su actividad cotidiana tiene, reconoci\u00e9ndoles como agentes que crean y que aportan, si no sienten que creemos en su capacidad y en su responsabilidad no tomar\u00e1n conciencia de sus debilidades y de sus fortalezas y de lo que supone ponerlas al servicio de un proyecto com\u00fan, entonces nunca van a sentirse parte de una sociedad que puede y debe ser transformada para lograr un mundo m\u00e1s justo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Numerosos estudios y algunas experiencias realizadas en pa\u00edses \u00abdesarrollados\u00bb demuestran que los ni\u00f1os, los adolescentes y los j\u00f3venes consideran a la familia como uno de sus valores prioritarios. Seguramente existen &hellip; <a href=\"https:\/\/mirarepublica.org\/?p=256\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":258,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-256","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/mirarepublica.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/256","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/mirarepublica.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/mirarepublica.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mirarepublica.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mirarepublica.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=256"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/mirarepublica.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/256\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":259,"href":"https:\/\/mirarepublica.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/256\/revisions\/259"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mirarepublica.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/258"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/mirarepublica.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=256"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/mirarepublica.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=256"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/mirarepublica.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=256"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}